21 de abril de 2006
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Un dia más...

Entre semana la gente dedicaba menos tiempo a detenerse,
las miradas eran fugaces y distraidas, las prisas diarias
no dejan tiempo para perderse en sueños, y su vida se
hacia incluso más aburrida, más... acartonada.

En dias asi le dolia la rigidez y tratar de ocultarla
intentando parecer liviana, era un esfuerzo ímprobo.

No tener nada más que hacer que mostrarse y esperar...
era , algunas veces, desesperante.


Se dirige, sin prisas, hacia esos cristales que
ejercen un efecto de imán sobre él desde el mismo
momento en que había comenzado a hablar con ella, desde
que se le había instalado de forma permanente en su
pequeño mundo de privacidad.

Lo ha venido haciendo, de forma ávida y fiel, cada vez
que entra en el centro comercial cercano a su casa, en
donde está situada la pequeña tienda de lencería alegre,
jovial y luminosa, que tanto le atrae.


Esperarle...

A ése hombre de mirada especial y profunda. Siempre
perdido en sus mareas interiores, en su mundo de
ensueños y fantasias, en un universo único que,
alguna vez le hace sentirse a ella muy especial.

Él sí sabe mirar más allá de la prenda, su mirada no
es mecánica, evluadora o ligeramente interesada, es
(desde hace algun tiempo) soñadora más que reflexiva,
alegre y pícara, atenta y tan morbosa que la hace
revivir, y por momentos, desear encarnarse de nuevo
para salir de la prision en que la vida, el mundo y
su propia abulia la encerraron.

El soñador, ésta última temporada, mira con el alma y
una ilusion nueva desbordándole las pupilas, y ella
desea cada vez que le cambian el modelo ser la que
lleve "eso" que está buscando ver él...

Empieza a necesitar la intensidad de su mirada ávida
recorriendo cada milímetro de su cuerpo, sentir el
calor que desprenden sus ojos, el deseo que impregna
su mirada lenta y perezosa y que acaricia como mil manos...


Tiene la extraña sensación de que, tarde o
temprano encontrará lo que busca.
Y mientras, no pierde el tiempo,porque su mente se
recrea imaginándola con las prendas que los maniquís
mudos, inertes, sin vida, lucen con mucha menos gracia
que ella.

La imagina esbelta, liviana y confiada, mientras,
sintiéndose observada, y con deliberada parsimonia,
una sonrisa y mirada engatusadoras,se prueba los
diferentes modelitos que la hacen aún más deseable y
atractiva, más sensual y luminosa, más bella y resplandeciente.


¡Cómo desea ella en momentos
asi poder hacerle un gesto, un leve movimiento que sabe
que él no dejaria de notar, un guiño que acabara por
parecer sólo una broma de la imaginación...! Una señal
de que ahora, de alguna forma, vuelve a "vivir" para él.

No tardará en volver ya toca, ¿no? hace dias que lo
espera y hoy se siente tan atrevida y sensual...
esperará lo que sea necesario para verle y que la mire,
pero ¡Ojalá venga pronto!


Como muchas tardes, con las manos llenas de bolsas,
va hacia su nuevo dorado, más despacio de lo habitual,
porque aún le duele el pie después del último
percance doméstico… pero no le importa, porque
sabe que los dolores se difuminarán como por arte
de magia en cuanto evoque a ella, a su hada...


Mmm ¿un movimiento conocido?

¿Qué ha sido ése escalofrio que le recorrió la piel?
Desde su posición, en la esquina no abarca a poder mirar
a todos lados, sólo de frente y con una pose altiva que
detesta, pero ése caminar...

Más lento que de costumbre, pero igual de decidido.
Algo le pasa... ¿Cojea? ¡Qué oleada de ternura la invade
y que ganas de salir de su encierro para abrazarle y
cuidarle para que nada le pase o le duela...!


Ya desde lejos, se ha dado cuenta de que han vuelto
a cambiar el escaparate, lo que provoca una sonrisa
maliciosa en su semblante al disfrutar por anticipado
los momentos que vivirá imaginando nuevos modelos con
los que vestir a su muñeca.


Se acerca, lo presiente...

Ya está aqui y sonrie...

Ella cierra los ojos imaginariamente y reza para que
sus ojos se posen en ella hoy, para que la haga
estremecer, desear adelantar las caderas, mover un pié,
para que logre arrancar un suspiro de sus labios
callados.

"Mirame, por favor, me he vestido para ti..."

"Deja que tus deseos viajen por la geografia de mi cuerpo
y permite que comparta, que viva contigo tu sueño..."

"¿Me parezco a ella?"

"¿Me dejas ser ella, durante unos momentos para ti?"


Pero enseguida se da cuenta, de que esta vez un
maniquí,en una de las esquinas del escaparate, en un
lugar secundario, llama poderosamente su atención, y,
a unos metros del mismo, suelta de repente las bolsas
y se dirige,como hipnotizado, hacia lo que él sabe, es
para ella
.


Síiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Una sensación de alegria ya olvidada entre la niebla
del tiempo, llena de repente hasta el más recóndito
de sus rincones, la ha visto, y le gusta lo que ve;
hoy no tiene ojos para nadie más, Hoy es ella el
objeto único de su deseo y su alegria capaces de
traspasar el cristal...

Hoy, al fin, ella se ha vestido para él y él se ha
dado cuenta... ¿Cabe mayor felicidad?

Si.

Como los momentos intensos son tan escasos, ella desea
alargarlo un poco más... Vuelve a desear... ¡Qué ganas
de poder poner un destello en la mirada fija para que
él comprenda que ella capta sus silenciosos mensajes,
sus deseos más secretos!

¡Que locos deseos de salir de la rigidez y poder
exhibirse para él, de hacerle desear más, de hacerle
vibrar, sudar, rugir y querer arrancar ésas prendas para
tomar su cuerpo y ...!

Ufffffffffffff, ¿qué es eso que le recorre la espalda?
¿que se desliza desde la nuca hasta...?

Una sensación olvidada también; la gota solitaria de
sudor que acaricia cuando se desea y anhela la caricia
de otra piel...

¿Cómo es posible?


No tiene dudas, es lo que estaba buscando, y, tiene
la completa certeza de que, pese a la aparente sencillez
de las prendas, estas solo han sido diseñadas para un
único destino, el más hermoso de todos, su "ella".


"Mírame, no dejes de hacerlo;
Hazme vivir aunque sólo sea estos instantes para ti..."

Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...

No, no es imposible "vivir" dentro del cuerpo de una
muñeca, los pezones (ahora erectos) se lo confirman,
el rubor apenas perceptible de las mejillas, también...


Pegado al cristal, como los niños ante el escaparate
del regalo deseado, imagina por unos instantes lo bella
y preciosa que estará.

Ella, mientras lo luce, se siente radiante, felina,
seductora, para sus ojos, y él se sumerge en su
mirada de mujer dichosa y feliz, incrédula y
maravillada a un tiempo, y disfruta de su alegría
al sentirse de nuevo hermosa, deseada y especial,
mientras comparten un instante más, uno de tantos
otros llenos de magia que los esperan a los dos
a la vuelta de cualquier esquina.


"Entra, por Dios. Vamos, no
te detengas, no pienses ahora..."

"Entra y regálame tu voz..."

"Podría brillar sólo para hacer que siguieras mirándome asi..."


Y él, voyeur privilegiado, y apasionado, la goza en
su plenitud, incluso antes de entrar con la intención de comprarlo...

- Buenos dias... ¿tienen el conjunto del escaparate en
la talla...?


Al poco de irte tú, la
dependienta se acerca al escaparate y comenta:


Mmmmmmmmm
Puede que tenemos goteras, este maniqui tiene húmeda
la espalda, y Juraria que tambien los ojos...

Publicado por cami.s @ 7:02  | Sue?os
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